Por Víctor Manuel Goch
Sin duda, el mejor viaje que se puede hacer es cuando comienzas a leer un libro pues éste te transporta a lugares desconocidos y llenos de aventuras. Por supuesto, uno se va haciendo de lecturas más substanciosas y críticas a través de los años pero siempre prevalecerán aquellas historias que nos hicieron alejarnos de nuestra habitación en algún momento de nuestra infancia.
En los últimos días le he estado recomendando algunos libros a mi hermana de 11 años para que comience su propio viaje por las letras de los escritores que me maravillaron a su edad. Uno de ellos es Michael Ende, autor de la novela "La Historia Sin Fin", un claro ejemplo de cómo una lectura puede hacer que el lector se adentre al mundo que esta por conocer y que, incluso, se sienta parte de él.
Compartir lecturas con mi pequeña hermana lo hago debido a que, como bien decía el escritor Carlos Monsiváis en su texto “Elogio (Innecesario) De Los Libros", las nuevas generaciones están acostumbradas a pasar tiempo en la televisión, en su computadora, en las redes sociales u otros lugares que si bien no son malos, si impiden que se creen nuevos adeptos hacia la lectura, que ya de entrada sobra decir son muy pocos en México.
Pienso que muchas veces ésta educación del gusto por leer proviene de los hogares, sin embargo, no todos los padres inducen a que sus hijos comiencen con este buen hábito. Recuerdo la cinta “Matilda” en la cual la protagonista desde muy pequeña iba a la biblioteca en busca de libros que le llamaban la atención mientras sus papás preferían estar sentados frente al televisor.
Lamentablemente el ejemplo anterior es una realidad en nuestro país y si ya vemos a éste como un serio problema, creo que otro factor fundamental es la falta de dinero. Es cierto que hay muchos libros que no son muy caros pero al final implican una fuerte inversión (lo sé, no hay mejor inversión que un libro ) y no todos se pueden dar ese privilegio pues deben atender otras necesidades básicas. Pero ya no es valido cuando a pesar de eso, la gente prefiere comprar otro tipo de cosas como bebidas, cigarros, entre otras sustancias que provocan daños a su salud... "¡Ah, esas quejas a gritos de lo caro del libro de quienes jamás protestarían por el costo de las bebidas", nada más cierto.
De las cosas que más me agrada de la lectura de Monsiváis es que tiene toda la razón al decir que uno al leer un texto se mete en el personaje, pierde su identidad y se adentra en la vida del otro, tal y como ocurre con la novela de Ende antes mencionada.
El gusto por el leer se tiene que dar desde pequeños porque después ocurre lo mismo como cuando se desea aprender una lengua extranjera; entre más grande es una persona, es más complicado que pueda adquirir esos conocimientos de forma rápida y fácil. Así, hay que agregar que el trabajo y otras actividades que realiza el hombre en su etapa adulta, reduce esa posibilidad de que se de un tiempo para tomar un libro y leerlo.
Algo importante a destacar es que no se debe obligar a que alguien tenga un “acercamiento a la lectura sólo por obligación” ya que sólo se conseguirá todo lo contrario, es decir, que esa persona llegue a detestar el hecho de leer. Me parece que hay que comenzar a acercar a los niños y jóvenes con temas que llamen su atención y una vez que están atrapados, difícilmente escaparán a este maravilloso mundo en el que se recrean historias en la imaginación.
Hay un punto importante que me agradaría tocar y es el debate que se tiene en cuanto al tipo de lecturas que se tienen en México. La mayoría de las personas leen periódicos como “Metro”, “La Prensa” o revistas de chismes como “TV Notas” y TVyNovelas” las cuales proporcionan información que de ninguna manera puede ser considerada trascendental para el desarrollo social, económico, político, etcétera del país, sin embargo, es cierto que al final se esta leyendo.
Por supuesto, lo ideal sería que las personas leyeran otros tipos de textos, ya sea revistas especializadas en temas de su interés, periódicos con contenidos que contengan noticias reales, de trascendencia (y no chismes ni rumores) así como libros, no sólo de literatura sino reportajes, historias surgidas a partir de sucesos reales o textos que hagan referencia a lo que sucede en nuestro país en cualquiera de sus rubros: tecnología, ambiente, historia, arte, cine, danza, periodismo, entre otros.
Se tiene que empezar por una buena educación, eso es algo que siempre he pensado y seguramente no soy el único, invertir en este ámbito para que las nuevas generaciones estén mejor preparadas, mayor informadas de lo que sucede en su país y fuera de éste. Que comiencen a descubrir cuales son sus intereses desde pequeños y tengan una mayor cultura y hábito de la lectura.
FUENTE:
MONSIVÁIS, Carlos. "Elogio (innecesario) de los libros. Lectura y Globalización.", ponencia presentada en el 6° Congreso Nacional de Lectura y tomada del blog de Sergio Ramírez, en la dirección http://www.sergioramirez.org.ni/index2.html., México 2004.

Hola, lo importante son las ideas del autor, busca recuperarlas. Juan José
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