Por Víctor Manuel Goch
Al igual que el reportero de algún medio va en busca de la nota, el editor sale en busca de manuscritos y no se queda esperando a que éstos le lleguen.
A partir de que encuentra los materiales que le servirán para obtener ganancias y ganar público, se hará lo que se conoce como desarrollo editorial o el proceso de transformar las ideas en libros. El editor, entonces, adquiere un papel de promotor cultural y hombre de negocios.
El departamento editorial es pieza clave para que el manuscrito se transforme en un texto y para ello necesita saber los intereses del público, el marcado al que van dirigidos y sobre todo estar preocupados por la presentación del libro para que llame la atención del lector.
Es importante saber que el editor no es el único quién decide sobre los manuscritos que serán publicados sino también los demás departamentos encargados en este proceso como el de producción y el de ventas.
En un principio, hay que saber manejar, como editor, los manuscritos que llegan, es decir, tener un control acerca de la fecha de ingreso, cuando fue devuelto al autor, entre otras cuestiones con el fin de que el texto no se pierda. Es importante saber que hay editoriales a las que llegan muchos manuscritos por día (dependiendo del tiempo que éstas lleven así como su prestigio), de manera que se necesita un registro de cada escrito.
Un departamento editorial eficiente debe reducir tiempo y costos a la hora de decidir si un manuscrito que no será publicado y dárselo a aquellos que tienen altas posibilidades. Pero, ¿cómo saber si un texto es bueno o malo?
Hay varias razones. Una de ellas, quizá la más importante, es que no importa si el manuscrito es bueno o no, sino que debe corresponder a las temáticas que la editorial trabaja por ello es importante acudir a una en la que se trabaje el tipo de tópicos de los que el texto aborde.
Lo siguiente es leer el manuscrito. A veces puede ocurrir que el editor sea la persona encargada de este trabajo a falta de personal pero recurrentemente se opta por llamar al consultor, muchas veces experto en letras quien dará su punto de vista acerca del futuro del texto. Los editores deben procurar no hacer un gasto desmesurado en los consultores, sin embargo, a veces es preferible pues se corre el riesgo de perder más dinero si se publica un libro que no debió salir a la luz.
Hay que tomar en cuenta que las empresas editoriales tienen un número limitado de publicaciones anuales que pueden realizar por lo que el editor debe ser precavido, tomar una buena decisión a partir de extensos análisis sobre que textos van y cuales se quedarán guardados en el baúl.
Para ello, el editor debe contar con los siguientes elementos: vastos conocimientos generales sobre lo que acontece en el mundo así como sensibilización ante las reacciones del público; se debe tener con editores especializados; los consultores son de utilidad así que son útiles para tomar decisiones; departamentos de producción y ventas; un departamento de finanzas y finalmente un estudio de mercado.
Por otro lado es necesario desatacar que no todos los manuscritos llegan solos a la editorial sino que puede ser enviado a través de un experto en le manejo de editoriales denominados agentes literarios.
Los editores tienen que ser creativos y como se mencionó en un principio, hay que salir a buscar los manuscritos y a personas que si bien no son escritores, si tienen algo que ofrecer al mundo de interés como un fotógrafo, por ejemplo, que ha tomado diversas imágenes sobre ciertos temas. Entonces, el editor propone, mediante una negociación, que un autor elabore un texto aunando las imágenes del fotógrafo.
Los editores también necesitan saber acerca del tipo de materiales que serán publicados y en la forma en que éstos se darán a conocer, es decir, si saldrán a partir de series, libros de textos, lecturas complementarias o libros de consulta.
Además, debe considerar los gastos que hará a partir de los pagos que necesite hacer previos a la publicación. En todo buen negocio hay que invertir para obtener buenas ganancias.
Como vemos, se trata de un largo proceso antes de que el libro sea puesto a la venta y esta actividad no sólo recae en el editor sino en todo el equipo encargado del departamento editorial así como de diversos factores que decididrán si un libro es exitoso o no.
FUENTE
Datus C. Smith: 4. Desarrollo editorial: de la idea al libro, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991







