Generación Bi.sagra
Divulgación de Producciones Escritas y Audiovisuales en Diversos Temas
jueves, 26 de mayo de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
Promoción Para que la Gente Compre un Libro
Por Víctor Manuel Goch
Datus Smith expone que la promoción de libros se da por “el campo que mediante la imaginación y la agilidad mental atrae rápidamente los ingresos”. Cada libro tiene sus propias necesidades de promoción, además de que no es una fórmula probada, se tiene que experimentar con cada libro, una fórmula distinta. El autor ofrece seis propuestas para la promoción:
1. Forro del libro: Este es el primer contacto con el lector.
2. Ejemplares de obsequio que se reseñarán en periódicos y revistas o de los que se hará alguna mención en los medios de comunicación.
3. Presentaciones: Se da en un evento en el que el autor presenta su libro, esto es muy común en las ferias de libros.
4. Anuncios del editor. Catalogos y anuncios son las principales herramientras con las cuales los editores fortalecen la promoción de un libro que aun no sale a la venta y esta próximo a salir.
5. Visitas de vendedores a librerias, escuelas, etcetera. Se informa sobre cuándo se presentará el libro y el precio de este.
6. Publicidad impresa o electrónica: Se contratan espacios publicitarios en revistas, periódicos, volantes, cupones, correo.
Cuando se crean dichas campañas de promoción es importante conocer el público al que es dirigido el producto, además de hacer una publicidad efectiva, creativa que invite al lector a adquirir el libro y al no lector a, acercarse a la lectura.
El autor menciona que la publicidad más efectiva es la de boca en boca porque si alguien lee un libro y le gusta bastante, no tardará en contarlo en su círculo cercano, y así este irá a buscar el libro y lo leerá.
FUENTE
DATUS C., Smith, Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro en, Guía para la publicación de libros, U de G, México 1991, pp. 131-147.
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La Venta de Libros
Por Víctor Manuel Goch
El vender el libro es el último paso en la cadena del libro y hay un departamento encargado específicamente de esta labor: el departamento de ventas o distribución. Este se encarga de buscar a los clientes potenciales para comercializar, ya sea al mayoreo o al menudeo. ¿De qué sirve haber pasado por todo el proceso de producción editorial si al final, el libro queda en cajas y en bodegas? Para eso es importante ver cómo se venderá un libro. Datus Smith dice que “si no hay lectores, no existe justificación para la existencia de la industria editorial”.
El departamento de ventas busca posicionar el producto en cuatro sectores:
1. Clientes individuales: Se vende directamente al comprador de libros. Se realiza la promoción por ventas de correo, ya sea convencional o electrónico, por la librería, sistemas de suscripción y distribución masiva.
2. Instituciones: Pueden ser escuelas, bibliotecas.
3. Vendedores al menudeo: Por lo general son las librerías las que venden con este sistema.
4. Ventas al mayoreo: Son intermediarios entre editoriales y vendedores al menudeo.
Hay varias limitantes en la venta de los libros, como obstáculos políticos, problemas idiomáticos, censura religiosa o moralista. También hay factores económicos referentes a la exportación y permisos de importación, tipos de cambio, impuestos, envíos.
El proceso de venta de libros tiene, para Smith, tres pasos:
1. Promoción: Es dar a conocer los libros al público (lectores potenciales).
2. Conseguir pedidos: Gracias a los representantes de ventas, se logra vender a escuelas, instituciones y librerías, pues van de puerta en puerta para mostrar el material.
3. Entrega de pedido: Se empaquetan y envían los libros solicitados. Se factura tomando en cuenta descuentos, costos de envío, almacenaje.
El autor, además propone los siguientes factores que influyen en la comercialización del libro:
1. Precio: Se fija de acuerdo a los costos de producción, y de acuerdo al tipo de texto que se venda.
2. Descuentos: Es un gancho para convencer a los clientes.
3. Crédito: Es el permiso que se le otorga al librero que no tiene grandes capacidades monetarias para obtener libros.
4. Devolución: Cuando los libros no se venden, se regresan a la editorial.
5. Servicio: Entregar a tiempo, empacados correctamente, manejo cuidadoso manejo de facturas, son factores que permitirán que la gente confíe en el trabajo de dicha editorial.
Finalmente afirma que el hehco de vender un libro no es nada fácil; sin embargo, si se tiene una organización y planeación del proceso y se es detallista con la producción, será más fácil posicionar el libro.
FUENTE
Datus C. Smith: 8. La venta de libros, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
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Producción del Libro: Impresión y Encuadernación
Por Víctor Manuel Goch
Datus Smith específica que hay una diversidad de opciones durante el proceso básico en la manufacturación de un libro, sin embargo, las engloba en tres grandes categorías a partir de las cuales se obtienen algunas variantes:
1. La Composición. Es la manera en la que se arreglan las letras. Antes se hacía de diferentes maneras, ahora con la computadora estas técnicas no se utilizan.
- Manual: Es el método más económico, pero también, el más lento. Smith lo describe de la siguiente manera: “Una impresión ocurre cada vez que el tipo hace contacto con el papel en la prensa; por cada mil ejemplares de un libro, los tipos sufren de mil impresiones”, esto también provoca el desgaste de las piezas y la calidad de la impresión se ve disminuida.
- Monotipo: En este se emplea una pieza de metal para cada letra.
- Linotipo: En lugar de letras individuales, se crean líneas completas.
- Fotocomposición: Se reproduce en una película o papel fotográfico la imagen por medio de un medio electrónico.
- Desktop publishing: Es un software que procesa las palabras y se utiliza una impresora láser.
2. La Impresión. Es decir, la aplicación de tinta al papel. También se mencionan los procesos más comunes:
- Impresión directa con tipos metálicos: A presión, la tinta se aplica al papel y la forma de la figura se transfiere al papel.
- Impresión litográfica: Se reproduce la imagen de las letras sobre una placa y la tinta tiene que adherirse a la superficie ocupada por los símbolos.
- Impresión offset: Permite la impresión de dibujos, fotos y manuscritos simultáneamente.
- Impresión sin presión: Es conocida como xerografía. Se utiliza para impresión de poco tiraje.
3. La Encuadernación. Es compaginar las hojas para que queden en el orden indicado.
Existen varios tipos de encuadernación, Datus destacada dos de ellos:
- Americana: Se refilan las hojas por los cuatro lados, se prensan y se les aplica un pegamento especial.
- Rústica: Las hojas se refilan sólo por tres lados, en la parte del lomo se perfora y el pegamento se prensa ahí para unir a las páginas.
Finalmente, el autor afirma que el editor también debe conocer perfectamente el papel que se utilizará, así como las características de éste (opacidad, grosor, gramaje, color, resistencia).
Actualmente, estas técnicas ya no se utilizan; sólo en lugares especiales, pues la tecnología ha venido a cambiar la tradición de la imprenta y es importante conocer las nuevas formas en las que se da la manufactura de un libro.
FUENTE
DATUS C., Smith, Producción del libro en, Guía para la publicación de libros, U de G, México 1991, pp. 95-109
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El libro por fuera y por dentro
Por Víctor Manuel Goch
Desde pequeños nos enseñan las partes del libro: portada, contraportada, índice y lomo. Sin embargo, éste tiene muchas partes más y aunque, como menciona Roberto Zavala Ruiz, cada autor parte al libro en diferentes elementos, el propone en su texto El libro y sus orillas, las partes que deberian estar conformadas por un libro. Es interesante apuntar, sin embargo, que en su texto no aparecen todos los elementos que menciona a continuación:
Cubierta, primera de forros, portada: En él se encuentra el nombre del autor, el título y si hay, subtítulo, número de volumen, nombre de la editorial.
Segunda de forros o reiteración de portada: Por lo general, suele ser una página en blanco. Muchas veces se anuncian otras obras del autor o títulos de la colección.
Páginas falsas: Se conocen como hoja de respeto o cortesía. Son las páginas 1 y 2 y van en blanco.
Contraportada o frente- portadilla: Es una página en blanco, a veces aparece el nombre del traductor, ilustrador o de la colección.
Portada: Aparece el nombre del autor, el título completo de la obra, nombre y logotipo de la editorial.
Página legal: Aparecen los datos que exige la ley: Propietario de los derechos de autor, información de edición original, fecha de publicación, nombre y domicilio de la editorial, números ISBN, leyenda de impresión y realización
Dedicatoria o epígrafe
Índice general, contenido o tablas de materias
Texto: Empezará en página impar
Apéndices o anexos.
Cuadros y material gráfico
Notas
Bibliografía
Vocabulario o glosario
Índices analíticos: Se nombran las materias, autores, lugares, obras citadas.
Índices de láminas: Ilustraciones, gráficas, cuadros.
Índice general
Colofón: Nombre y dirección del impresor, fecha en que se terminó de imprimir la obra, número de ejemplares. Muchas veces lleva datos del taller en el que se imprimió, composición tipográfica, papel utilizado, familia y cuerpos empleados, quién encuadernó, créditos.
Tercera de forros: Va en blanco o se utiliza con fines publicitarios.
Cuarta de forros: Se presenta el libro, currículo del autor, críticas de la obra.
Finalmente, el autor también hace algunas especificaciones técnicas del libro:
Finalmente, el autor también hace algunas especificaciones técnicas del libro:
- Los capítulos deben comenzar en página impar.
- Foliación: Por lo general, los capítulos empiezan con número romano y las páginas van en números arábigos.
- Impresión: Se estableció conforme al tipo de impresión que se utilizará.
- Es recomendable que el texto abarque de 70 a 85% del total de la página.
- Interlineado: Es el espacio entre líneas y permitirá una lectura más ágil.
- Márgenes: Superior o de cabeza, de pie o de falda, exterior o de corte; e interior o de lomo.
- Colgados: Son los espacios en blanco que se encuentra entre títulos de capítulos y la caja.
- Sangrías: Es el espacio en blanco que se encuentra en la primera línea, al principio.
- Párrafos:
*Normal: Sólo se sangra la primera línea.
*Francés: Se sangran todas las líneas, a excepción de la primera.
*Moderno o americano: No lleva ni sangría ni espacio en blanco entre párrafos.
FUENTE
Roberto Zavala Ruíz: El libro por dentro y por fuera, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.
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sábado, 21 de mayo de 2011
Diseño Editorial
Por Víctor Manuel Goch
Datus Smith comienza a explicar en su texto Diseño Editorial que se debe pensar en la preparación del manuscrito para la edición y la conversión a libro. Para esta actividad existe el diseñador y cada libro, como afirma Datus, tiene el suyo, es decir, “alguien debe determinar las características del libro.”[1]
Éste debe verificar el tamaño de la página, el tipo y el tamaño de la letra así como su ubicación en la hoja, contemplar márgenes, interlineado, títulos, número de páginas, imágenes, dibujos, gráficas, colores, entre todos esos elementos que harán de un libro algo más atractivo a la vista de los consumidores.
El diseñador, además, necesita poseer las características que le permitan hacer un libro atractivo, coherente y sobre todo que tenga conocimiento al respecto de cómo reducrir los costos de producción. Es por eso que el diseñador debe leer primero el material para saber sobre qué es en lo que trabajará para poder realizar un diseño coherente con el contenido. Datus Smith dice que el diseñador debe tener “buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes.”[2]
El diseñador también tiene que tomar en cuenta el presupuesto que se tiene pues, él podría diseñar algo en un papel muy caro, con muchos colores, fotografías, con una portada gruesa y muy original; sin embargo, si el presupuesto es limitado, nada de lo que planeó se podrá realizar.
Una de las tareas más complicadas del diseñador es calcular el tamaño del libro, tanto el número de páginas como el tamaño final. Hay varias técnicas, como contar los caracteres que caben en una página estándar y se multiplica por el total de cuartillas. Sin embargo, esto no es tan fiable, pues si el libro tiene imágenes o gráficas, el número de cuartillas incrementará inevitablemente.
Tampoco hay que sacrificar el diseño por el precio, por eso es importante encontrar el equilibrio entre diseño y costos pues eso repercutirá en la desición del lector al momento de adquirir o no el texto. Por ejemplo, la editorial Porrúa es famosa por el diseño tan cargadod e texto en dos columnas por hoja lo cual hace pesada la lectura.
El trabajo del diseñador no se limita sólo a estar frente a la pantalla buscando lo más idóneo para el interior, también se preocupa y ocupa de los materiales que se utilizarán en el momento de la impresión, pues él sabe qué es lo que más conviene para que el libro se vea atractivo y no se desperdicie el diseño en un material no adecuado.
Por último, la portada es el paso final en el diseño. Y no es para menos, ésta tiene que ser coherente con el diseño interior. Si será de pasta gruesa o delgada, que si tendrá color, o una funda. Todo esto es trabajo del diseñador. La portada es uno de los trabajos más disfrutables pues es la carta de presentación, es lo que verá el lector cuando entre a una librería, es lo que le llamará a comprarlo, a leerlo, a disfrutarlo.
El diseño de un libro no es fácil, pero es lo que finalmente invitará a un lector a acercarse, y si el contenido le agrada, lo comprará.
FUENTE
Datus C. Smith: 6. Diseño del libro, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991
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domingo, 13 de marzo de 2011
Los Correctores de Estilo
Por Víctor Manuel Goch
El periodista Raymundo Riva Palacio recuerda en su libro Manual para un nuevo periodismo que “hay grandes reporteros que nunca pudieron redactar. Uno de ellos, el finado Jaime Reyes Estrada, quién obtenía información donde otros habían fracasado y apilaba tantos datos y tan rápido como pocos podían. Pero su redacción era tan deficiente que casi todos sus textos eran reescritos por la mesa de redacción de Excélsior”.[1]
Sin embargo, para Rosina Conde eso no es grave pues en sus Apuntes sobre la corrección de estilo apunta que “peca más el corrector que no enmienda, que el escritor que no escribe correctamente”.[2] Aquí comenzamos a ver la relevancia que, se supone, tiene el corrector de originales.
Antonio Cajero se pone poético y afirma que “no hay libro que no pase por las manos de este curador de ‘heridas del texto’” y complementa explicando que “corregir el estilo, la forma particular de escribir de un autor no consiste únicamente en enmendar faltas de ortografía, sino en revisar y hacer legibles las ideas de un autor”.[3]
Hasta aquí uno podría suponer que el corrector de originales goza de prestigio y que su trabajo es bien reconocido. Sin embargo, Ayala y Zenker ponen sobre la mesa el caso de George Turklebaum, un corrector de estilo quien en enero de 2004 murió a los 51 años mientras corregía un libro de medicina. “Por más de tres décadas el señor Turklebaum había sido el primero en llegar, no salía a comer y se iba al último apagando la luz… sus 23 compañeros no se percataron porque el cadáver seguía con los anteojos puestos frente a la página del libro. No se le extrañó”[4] mencionaba uno de los empleados.
Ayala afirma, con el ejemplo anterior, que ese es el reflejo del lugar que ocupan los correctores de estilo. “Su trabajo es callado, difícilmente bien remunerado y, por supuesto, su nombre no luce ni en las páginas legales ni en colofones”.[5]
Empero, más adelante hacen una aclaración en la que estoy de acuerdo: “algunos compañeros manifiestan su tristeza porque nadie notaba su trabajo, pero finalmente caían en la cuenta de que precisamente de eso se trataba: de que no se notara. Nadie nota la mano del corrector de un libro bien producido. Todos despotrican cuando se nota su trabajo, es decir, su mal trabajo cuando el libro sale lleno de erratas”.[6]
Ahora, en el asunto económico, ambos autores mencionan que en el mercado editorial mexicano lo normal es que las editoriales paguen $25 por cuartilla corregida aunque eso va a depender de la complejidad del escrito e incluso hay correctores que hacen su trabajo por $4 y $10 pesos. También eso dependerá del medio en el cual se desempeñen y la experiencia que se tenga como corrector.
Por ello es que en las universidades de periodismo el papel del corrector no se visualiza como una oportunidad más de trabajo. Saben que necesitan trabajar en algo más si quieren sobrevivir. Además, entienden que el corrector necesita de una gran preparación para desarrollar su trabajo. “El corrector de pruebas debe tener una cultura amplia y de cimentación profunda que le permita corregir los errores que se hayan pasado al revisar los originales. También debe tener conocimientos de tipografía, gramaticales y de idiomas”[7], asegura Roberto Zavala en El libro y sus orillas.
“El mundo produce hoy tal cantidad de material escrito que no alcanzan los correctores disponibles. La velocidad a la que se transmite y requiere la información es también tal, que aunque hubiera un corrector disponible, en muchos casos no se haría (no se hace) uso de él. El mundo necesita a los correctores, pero no lo sabe y vive cada vez más sin ellos; y, por otro lado, surgen más herramientas de corrección automática que, sin lugar a dudas, son deficientes”.[8]
En el portal en línea Animal Político ya no existe el papel del corrector. Esta labor la ejecuta el editor quién también se encarga de otras actividades. “En un medio web no se necesitan más filtros por los cuales deba pasar una revisión, el texto debe salir lo antes posible”. Asegura Hugo Maguey, editor de este medio.
Lo cierto es que la fe de erratas siempre aparece tarde o temprano, se trate de un medio impreso o en línea. “Cuanto antes se asuma que la maldita errata siempre estará presente, aunque a veces tarde en salir a la superficie, y que es más fácil que aparezca en el título del libro que en una nota al pie que no leerá nadie, mejor”[9], dice María Fernanda Poblet, correctora ortopográfica y de estilo.
"Tenga cuidado al leer libros de salud. Un error de imprenta lo puede matar", decía Mark Twain. y es que, como afirman Ayala y Zenker, Las erratas y gazapos no perdonan ni a la muerte".
Se necesita trabajar para aumentar el prestigio del corrector el cual muchas veces tiene una carga muy pesada de trabajo y como se mencionaba anteriormente, no se aprecia cómo debería ser. No creo que vaya a desaparecer su función pero si a transformarse como actualmente ocurre con los medios digitales. Lo que necesita también es trabajar para que el salario aumente pues es una labor que requiere un gran tiempo y como se dijo, no cualquiera puede ser un corrector de originales.
Fuentes
·
* AYALA OCHOA, Camilo, ZENKER, Alejandro Correctores de estilo. Publicado en revista Quehacer Editorial. No. 8. Consultada en http://www.solareditores.com/.
· * RIVA PALACIO, Raymundo. Manual para un nuevo periodismo. México, Plaza Janés, 2005, 205 p.p.
· * ZAVALA RUÍZ, Roberto. El libro y sus orillas. México. Universidad Nacional Autónoma de México, 2008, 397 p.p.
· * POBLET, María Fernanda. El corrector solo ante el peligro. Publicado en revista Donde Dice. NÚMERO 14, ENERO-ABRIL 2009.
· * CAJERO, Antonio. Heridas de un manual de estilo, en La Jornada, domingo 17 de junio de 2007, disponible en http://jornada.unam.mx/2007/06/17/sem-antonio.html.
[1] Raymundo Riva Palacio, Manual para un nuevo periodismo, p. 28.
[2] Antonio Cajero. Heridas de un manual de estilo, en La Jornada, domingo 17 de junio de 2007.
[3] Ibídem.
[4] Camilo Ayala y Alejandro Zenker. El corrector de estilo, p. 7.
[5] Ibíd. p. 8.
[6] Ibíd. p. 26
[7] Roberto Zavala Ruiz, El libro y sus orillas, p. 358.
[8] Ibíd. p. 27.
[9] María Fernanda Poblet. El corrector autónomo solo ante el peligro, p. 9.
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